Si un lugar es un espacio dentro del cual pueden leerse algunos elementos de las identidades individuales y colectivas, de las relaciones entre los unos y los otros y de la historia que comparten, un no-lugar es justamente su negación; uno donde no pueden leerse ni identidades, ni relaciones, ni historia. Así reflexiona Marc-Augé sobre los nuevos espacios que están poblando actualmente nuestras ciudades y que se prestan a esta definición en negativo: autopistas, medios de transporte (aviones, trenes, automóviles), aeropuertos, estaciones de tren, grandes cadenas hoteleras, parques de recreo, supermercados, etc. Lugares en los que no hay posibilidades de establecer relaciones duraderas ni de tejer una historia común.
© 2009 entrelaspiedras









buenas fotos NIco.. desde dónde las sacaste?
todas desde las salas de espera… aunque hubiera bajado feliz a la loza