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	<title>entrelaspiedras.cl (capitalismo y melancolía) &#187; planeta</title>
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		<title>Contra los transgénicos (o por el principio de precaución, la defensa de la biodiversidad y el libre acceso a la información)</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 03:29:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>entrelaspiedras</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los OGM u Organismos Genéticamente Modificados son aquellos cuyo material genético ha sido manipulado a nivel molecular en laboratorios con el fin de otorgarles alguna característica específica. Comúnmente se los denomina transgénicos y ha sido la industria alimenticia quien ha encendido la polémica sobre este tema con experimentos como injertar genes de escorpión al maiz con el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.flickr.com/photos/chiotsrun/4838011044/"><img class="alignnone size-full wp-image-1018" title="4838011044_283005ec7b_b" src="http://entrelaspiedras.cl/blog/wp-content/uploads/2010/08/4838011044_283005ec7b_b1.jpg" alt="" width="680" height="454" /></a></p>
<p>Los OGM u Organismos Genéticamente Modificados son aquellos cuyo material genético ha sido manipulado a nivel molecular en laboratorios con el fin de otorgarles alguna característica específica. Comúnmente se los denomina transgénicos y ha sido la industria alimenticia quien ha encendido la polémica sobre este tema con experimentos como injertar genes de escorpión al maiz con el fin de hacerlo venenoso para ciertas plagas o genes de pez al tomate para hacerlo resistente al frío. Hoy, la discusión está planteada y en Latinoamérica a nivel de políticas gubernamentales cada vez más adquiere la trascendencia que le corresponde.</p>
<p>Basado en el Principio de Precaución (término acuñado en la Cumbre de la Tierra de Río en 1992), el cual establece que no se implemente ninguna tecnologia cuya inocuidad no haya sido demostrada, -y que me parece inquenbrantable para plantear un futuro sólo posible en armonía con el planeta y nuestro ecosistema-, intentaré desmontar uno a uno los argumentos sostenidos de forma débil por quienes están a favor de la liberación de trangénicos al medio ambiente.</p>
<p><span id="more-1009"></span></p>
<p><strong>La falta de acuerdo enarbolada como argumento</strong><br />
Si hay algo en que detractores y partidarios de los OGM coinciden, es en la escasez de estudios terminantes y coincidentes sobre su impacto en el medio ambiente y la salud humana. Hoy existen tantos a favor como en contra, lo que demuestra lo de camino que falta por recorrer para obtener evidencia contundente y definitiva sobre el tema. Ante esta situación, parece fundamental enarbolar el mencionado Principio de Precaución. En el caso de la transgenía, no sólo la industria no ha probado su inocuidad, sino que ha debido enfrentarse con estudios que fundamentan lo contrario, y aún así insiste en alzar como un argumento a favor la falta de consenso sobre el tema. Por obvio que suene, que no exista acuerdo sobre la nocividad de los OGM no los hace a estos inofensivos, es por eso que al llamado “Análisis de riesgo” propuesto por los sectores pro trangénicos, debiera anteponerse la precaución como pilar fundamental..</p>
<p><strong>El comienzo de la polémic</strong>a<br />
El tema de la modificación genética de semillas, surgió a raíz de la necesidad de la industria del agro<br />
-obediente a la norma capitalista de crecimiento infinito- por aumentar los beneficios de sus ventas. Ya no rentaba lo suficiente vender semillas y se hacía necesario agregarle valor a estas. Así, se modificaron genéticamente semillas de maíz para hacerlas resistentes a un tipo de agroquímico (Glifosato) que luego se comercializaron de manera conjunta en un pack patentado que generaba utilidades bastante más atractivas al tiempo que facilitaba la tarea agrícola al permitir con un rocío indiscriminado de los cultivos, eliminar selectivamente las malezas.</p>
<p><strong>La tierra en comodato</strong><br />
Y pasó el tiempo. Muchos cultivos no transgénicos vecinos a plantaciones de semillas GM, se vieron polinizados a causa de agentes naturales (insectos, viento, etc), lo que dió pie a que las empresas dueñas de las semillas demandaran por un uso no autorizado de su producto. Los agricultores, con miopía e ignorancia, entregaron sus tierras en comodato a las empresas dueñas de las semillas de las cuales ahora dependían sus monocultivos. Por si esto fuera poco, con los años, muchas hierbas se hicieron resistentes al Glifosato, surgiendo una raza de supermalezas que requerían más químicos y no estaban contempladas en ese Análisis de riesgo realizado con poca altura de miras, precaución y certezas. Fué así, rocío agroquímico mediante, que la tierra y el agua de nuestros campos comenzó a volverse tóxica.</p>
<p><strong>Argumentos falaces</strong><br />
Se habla de que los cultivos biotecnológicos resistentes a enfermedades e insectos, reducirían el uso de pesticidas agroquímicos en la industria, cuestión no sólo falsa y comprobada por estudios de alcance público (que insisto, tan abundantes como los contrarios, pero que no hacen mas que enrostrar la falta de camino por recorrer), sino engañosa, pues lo único que se reduce es el espectro de productos a utilizar, no su cantidad. Y peor aún, al rociar el mismo herbicida insistentemente, ha creado estas supermalezas que los agricultores han logrado combatir con la multiplicación de las dosis y de paso con ello, su nefasto impacto.</p>
<p>Otro punto que ha hecho patente el manejo maquíneo de la discusión, es el de la coexistencia. La supuesta convivencia armónica de cultivos tradicionales con los modificados genéticamente ha demostrado en la práctica ser imposible. La contaminación de especies por agentes naturales ya mencionados, puede tener consecuencias nefastas en America latina, donde la milenaria diversidad de especies prehispánicas de maiz y papas corren peligros irreversibles de contaminación y pérdida. En este tema de la convivencia, en donde el Análisis de riesgo ha mostrado su inoperancia más catastrófica, utilizar al planeta como un gran laboratorio no es una opción reversible. Debemos considerar que hoy los errores que comete el hombre son a escala global, y así lo son también el pago de sus consecuencias. Defender la biodiversidad de especies cuando la convivencia no está asegurada, es la actitud correcta, obediente al principio de precaución.</p>
<p>Y el último, falaz y éticamente reprochable argumento argüido a favor de la transgenia, es proponerla como una solución al hambre dado su supuesto rendimiento superior a los cultivos tradicionales. Partiendo de la base que este supuesto también está en duda, si es que hoy la industria está a por la causa del hambre mundial, muchísimas otras iniciativas relacionadas directamente con el agro como la ganadería industrial -y que son <a href="http://entrelaspiedras.cl/blog/2009/09/la-huella-ecologica-de-comer-carne/">motivo de otro artículo</a>-, podrían tener un impacto mayor y efectivo.</p>
<p><strong>Empoderar al consumidor, etiquetar los transgénicos</strong><br />
Para terminar, se hace necesario ante la permisividad de algunas legislaciones con los transgénicos, recalcar la radical importancia que adquiere el correcto etiquetado de los productos provenientes de esas fuentes. Una norma de etiquetado responsable, debiera identificar de manera acabada los productos de origen transgénico, contemplando un seguimiento (o trazabilidad) de los productos a lo largo de toda la cadena de producción, transformación y distribución. Es clave el etiquetado para hacer partícipe y empoderar al consumidor final sobre la decisión de apoyar o no la transgenia con su compra.</p>
<p><strong>Conclusiones</strong><br />
La naturaleza es un equilibrio tan perfecto como frágil producto de miles de millones de años de ensayo y error, y es en consideración de este escenario que debemos preguntarnos sobre la necesidad de alterar este equilibrio con la expermientación de engendros mutantes que la naturaleza jamás permitiría. La decisión, que pasa evidentemente por una cuestión ideológica que partidarios y detractores ostentan, los segundos la fundamentan en la conservación del planeta, su biodiversidad y la continuidad en armonía de la vida sobre este. Queda planteada la pregunta de si la salida a esta encrucijada será seguir permitiendo la intervención molecular de alta agresividad e impacto por mandato de empresas privadas para su liberación al medio ambiente, o volver a equilibrar nuestros ecosistemas con la defensa de la biodiversidad y el principio de precaución como regla inquebrantable.</p>
<p><strong> PD:</strong> Una precisión pertinente a este artículo sería la de su título, pues la oposición acérrima es a la liberación de transgénicos al medio ambiente, no a la transgenia controlada con fines médicos y sin liberación, por ejemplo.</p>
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		<title>Otras formas de vivir: mi última columna para VV</title>
		<link>http://entrelaspiedras.cl/blog/2010/06/otras-formas-de-vivir-mi-ultima-columna-para-vv/</link>
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		<pubDate>Thu, 10 Jun 2010 15:55:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>entrelaspiedras</dc:creator>
				<category><![CDATA[ecologia]]></category>
		<category><![CDATA[planeta]]></category>
		<category><![CDATA[veoverde]]></category>
		<category><![CDATA[crisis ecologica global]]></category>

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		<description><![CDATA[Tendíamos trampas a los animales, capturábamos pájaros en grandes redes. Nosotros éramos los elegidos por nosotros. Devastamos los bosques, quemamos la vegetación (&#8230;) Nos sacamos los ojos, nos roímos hasta los huesos. Nuestra hambre crecía conforme comíamos. Que clase de enfermedad crónica es ésta, qué clase de hambre que nos devora mientras nos devoramos nosotros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; "><img class="alignnone" src="http://farm5.static.flickr.com/4028/4676449358_875b5b1ee7_b.jpg" alt="" width="680"/></p>
<p style="text-align: right; "><em><span style="color: #888888;">Tendíamos trampas a los animales, capturábamos pájaros en grandes redes.<br />
Nosotros éramos los elegidos por nosotros.<br />
Devastamos los bosques, quemamos la vegetación (&#8230;)<br />
Nos sacamos los ojos, nos roímos hasta los huesos.<br />
Nuestra hambre crecía conforme comíamos.<br />
Que clase de enfermedad crónica es ésta, qué clase de hambre que nos devora<br />
mientras nos devoramos nosotros mismos.<br />
</span></em><strong><span style="color: #888888;">Claes Andersson, Huden där den är som tunnast</span></strong></p>
<p>Frente a la crisis ecológica global, Fernando Savater con lúcida polémica, nos echa en cara que lo único que corre peligro es nuestra supervivencia como especie. A la naturaleza no le importa el cambio climático, los grados de más, la desaparición de glaciares, la extinción de anfibios, los derrames de petróleo. La naturaleza se adaptará al cambio, se recuperará y volverá a equilibrarse como lo ha hecho durante miles de millones de años de ensayo y error. Los únicos que lamentarían el desastre somos nosotros, nuestra especie, quienes ostentamos el lenguaje junto con la capacidad de razonar, pensar, abstraer y &#8220;devorarnos a nosotros mismos&#8221;.</p>
<p><span id="more-959"></span></p>
<p style="text-align: right; "><em><span style="color: #888888;">Una mentalidad de simio que ha aprendido a contar por los dedos y a reducir álamos, pinos, violetas, rumor de agua, tierra negra, mirlos y oropéndolas y ranas y mariposas y lagartijas y todas las cosas sin cuento a la sola y vacía miseria del cómputo y de la abstracción: a trocar la riqueza material y palpable por las abstractas fantasías de la contabilidad y los proyectos”<br />
</span></em><strong><span style="color: #888888;">Jose Albelda y Jose Saborit, La construcción de la naturaleza</span></strong></p>
<p>El fascismo simpático (dictadura radical pero amable en apariencia) que es la generalización de la ley de oferta y demanda a todos los niveles de la vida humana no ha hecho más que propagar esta &#8220;mentalidad de simio que cambia riqueza material por abstractas fantasías&#8221;, poniendo en riesgo en el mismo acto, nuestra posibilidad de habitar este planeta. Que una economía no pueda crecer indefinidamente dentro de un medio finito, es el abc de que el capitalismo es inviable en este planeta. Y aquí es justamente donde entra la ecología como un pensamiento sobre los límites; los límites de nuestro planeta (su capacidad de carga) y nuestros límites como usufructuarios de este, donde el lema &#8220;lo innecesario es dañino&#8221; cobra todo su sentido.</p>
<p style="text-align: right; "><span style="color: #888888;"><em>Nuestra mirada a lo últimos restos está llena de melancolía, nuestra mirada de despedida a los últimos esquimales, a las últimas oropéndolas, a muchas plantas que muy pronto dejarán de existir. Melancolía y cólera (&#8230;). En este contexto, la recomendación de que comencemos por proteger el medio ambiente en nuestros propios hogares adquiere, repentinamente, un nuevo significado (&#8230;) se transforma en un derecho individual: el derecho del individuo a escapar, en lo posible, a todo aquello que está contribuyendo al desenlace. Se trata de una especie de resistencia pasiva, desesperanzada pero digna, un boicot de artisano, una negativa a obedecer (&#8230;)  un acto de autoafirmación que ha renunciado a salvar el mundo, pero que trata de salvaguardar la propia dignidad con su kilo de aluminio, utilizando otros relojes, colocando ladrillos en las cisternas del retrete: no se trata de acciones ecologistas sofisticadas para calmar la propia conciencia, sino de una protesta desesperada.<br />
</em></span><strong><span style="color: #888888;">J. Dahl, La última ilusión</span></strong></p>
<p>Pero como dijo Robert Jungk, &#8220;la desesperación es un lujo que no podemos permitirnos&#8221;. Nosotros los que no pasamos hambre, los que no morimos de enfermedades curables, los que podemos estudiar y reflexionar, no tenemos derecho a la desesperanza. &#8220;Mientras el desenlace sea incierto, tenemos que seguir oponiéndonos a la catástrofe&#8221; como dijo Riechmann. Nuestra protesta que nos lleva a escapar, a refugiarnos en trincheras donde buscamos otras formas de vivir, donde llevamos una &#8220;desesperanza digna&#8221;, tiene claro que lo personal es político, que cambiar nuestro modo de vida es la única salida. Nuestra negativa a obedecer es nuestra búsqueda de otros relojes y brújulas para encontrar nuevos rumbos, más amables, más cercanos a la naturaleza y sus ritmos, más sensibles y respetuosos, más profundos, generosos y enriquecedores.</p>
<p>Como firmé durante 1 año de compartir con ustedes en VeoVerde: Vivir mejor con menos y no solamente existir entre automóviles, periódicos, frigoríficos y aspiradoras. Sencillez, sencillez, sencillez como dijo Thoreau, Cultura como dijo Seymour; eliminar todo lo innecesario para vivir feliz… éstas son las cosas que importan.</p>
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		<title>La huella ecológica de comer carne</title>
		<link>http://entrelaspiedras.cl/blog/2009/09/la-huella-ecologica-de-comer-carne/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Oct 2009 02:16:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>entrelaspiedras</dc:creator>
				<category><![CDATA[ecologia]]></category>
		<category><![CDATA[planeta]]></category>
		<category><![CDATA[veoverde]]></category>

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		<description><![CDATA[Crossposting de VeoVerde Existe un nexo poderoso -aunque no lineal- entre el hambre y desnutrición humanas en el planeta y la alimentación excesivamente carnívora de las poblaciones ricas; y entre ésta última y el deterioro ecológico galopante. Como anuncié en el post &#8220;comer carne: 1 introducción a 2 miradas&#8221; intentaré con una serie de artículos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.flickr.com/photos/medel/87849194/"><img class="alignnone size-full wp-image-935" title="87849194_4ab7594b81_o" src="http://entrelaspiedras.cl/blog/wp-content/uploads/2009/09/87849194_4ab7594b81_o.jpg" alt="87849194_4ab7594b81_o" width="680" height="510" /></a></p>
<p><em><a href="http://www.veoverde.com/2009/09/la-huella-ecologica-de-comer-carne/">Crossposting</a></em><a href="http://www.veoverde.com/2009/09/la-huella-ecologica-de-comer-carne/"> de VeoVerde</a></p>
<blockquote><p><em>Existe un nexo poderoso -aunque no lineal- entre el hambre y desnutrición humanas en el planeta y la alimentación excesivamente carnívora de las poblaciones ricas; y entre ésta última y el deterioro ecológico galopante.</em></p></blockquote>
<p>Como anuncié en el post &#8220;<a title="Link permanente a comer carne: 1 introducción a 2 miradas" rel="bookmark" href="http://www.veoverde.com/2009/09/comer-carne-1-introduccion-a-2-miradas/">comer carne: 1 introducción a 2 miradas</a>&#8221; intentaré con una serie de artículos despejar dudas, planteando y analizando las distintas posturas frente al tema de la dieta carnívora.</p>
<p>Toda acción que realizamos tiene o deja una <a href="http://www.veoverde.com/2009/08/diccionario-verde-huella-ecologica/">huella ecológica</a>. El comer carne no es la excepción. Hoy en día es tentativamente cuantificable el impacto sobre el medio ambiente que significa agregar una hamburguesa a nuestro sandwich por ejemplo. El &#8220;producir carne&#8221; de vacuno a nivel industrial (ganadería intensiva) involucra satisfacer las demandas de comida y bebida de esas miles de vacas, además de sus necesidades fisiológicas y de salud. Vamos por parte.</p>
<p><span id="more-932"></span></p>
<p>Hay que partir de la base que las proteínas que consumen los animales son proteínas que nosotros podríamos consumir directamente. Hoy, más del 40% de los cereales del mundo y mas de 1/3 de las capturas pesqueras son utilizados para alimentar ganado. Para obtener 1 kg de proteína de origen animal debemos usar entre 3 y 20 kg de proteína de origen vegetal (según las especies y los métodos de cría intensiva utilizados), dándose absurdos de que para poner x cantidad de calorías sobre la mesa, se deben consumir 4x o más de calorías en su proceso.</p>
<p>En 1990 en USA el ganado consumía el 70% del grano producido ahí, en la UE el 57% y en Brasil el 55%, promediando un 50% a nivel global de la producción de grano destinada a forraje. El dato se vuelve además socialmente insostenible si pensamos que la quinta parte de la población humana no tiene alimentación suficiente; el &#8220;Consejo para la Alimentación Mundial&#8221; de las NN.UU. calculó que dedicar entre el 10% y el 15% del grano que actualmente se destina para alimentar ganado, bastaría para satisfacer las necesidades calóricas de esa quinta parte, erradicando el hambre del mundo.</p>
<p>Como ven hay un tema de eficiencia energética, tema clave en estos días y no sólo relacionado a la generación de electricidad. Por ejemplo una misma cantidad de M2 de tierra puede producir 26 veces más proteínas si en ella se realizan cultivos vegetales para consumo humano en reemplazo de alimento para ganado. Hoy en día, en el hemisferio norte sólo el 30% de los cereales se consumen directamente, el 70% restante se utiliza para alimentar animales, mientras que en el sur el porcentaje de consumo directo sube a 85%. La deforestación del Amazonas está en estrecha relación a la necesidad de terrenos cultivables para sostener la demanda mundial de soya para forraje. Si fuésemos eficientes en mantener una proporción inteligente de superficie de cultivo v/s proteinas generadas, muchos bosques aún existirían.</p>
<div>Otra consecuencia no menor de la cría intensiva de ganado son sus emisiones de gases de efecto invernadero. 6% del CO2 generado a nivel global es producto de los gases, peos o ventosidades emitidos por las vacas, y eso sin contar sus flatulencias y excrementos. En niveles de emisión de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gas_de_efecto_invernadero">GEI</a> la población ganadera contamina más que todo el sector transportes! según estudio de la FAO. Además, es responsable del 37% de todo el metano producido, gas que es 23 más veces más perjudicial que el CO2 y que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes.</div>
<div><a href="http://www.flickr.com/photos/sustainabletable/2949488673/"><img class="reflect" src="http://farm4.static.flickr.com/3248/2949488673_1df089a748.jpg" alt="Cattle Feedlot by thesustainabletable." width="500" height="320" /></a></div>
<p>¿Y que hay de la <a href="http://www.veoverde.com/2009/08/la-huella-hidrica-o-huella-de-agua/">huella hídrica</a>?. Para producir 1 kg de bistec requerimos 15.500 lts de agua!. En el cálculo se estima que la mayoría del agua se va en producir el grano y los pastos que servirán para alimentar la res y el resto para consumo directo del animal a lo largo de sus, más o menos, tres años de vida media que terminará en unos 200 kg de carne sin hueso.</p>
<p>No quiero seguir bombardeando números, lo importante es dimensionar con esta pequeñísima muestra lo contaminante que es nuestra cultura carnívora, sobretodo considerando que no he abordado en profundidad temas como la erosión del suelo por la difusión de plaguicidas y fertilizantes que derivan de la ganadería intensiva, que las vacas europeas se alimentan con pescado de Perú o Soja de Brasil para luego volver al tercer mundo en forma de productos derivados, etc., etc., etc.)</p>
<p>En conclusión, una dieta sustentable debiera reducir drásticamente el consumo de carnes (y no consumir de ganadería intensiva) buscando mantenerse lo mas abajo posible en la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nivel_tr%C3%B3fico">cadena trófica</a>, comiendo verde, rozando la tierra.</p>
<p><strong>Enlaces:</strong> Una vida conectada <a href="http://www.youtube.com/watch?v=FYYfRW9Sv3g">1</a> y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=tl8UPR6niIA">2</a> (YouTube)</p>
<p><strong>PD:</strong> La mayoría de las cifras fueron sacadas del estudio de Jorge Riechmann &#8220;Dos cuestiones de ética aplicada: comer carne y desplazarse en automóvil privado&#8221;, publicado en su libro &#8220;<a href="http://www.veoverde.com/2009/08/un-mundo-vulnerable-jorge-riechmann/">Un mundo vulnerable</a>&#8220;.</p>
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