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Mi huerto orgánico: otras (viejas) formas de vivir

March 11th, 2009 · 3 Comments · ecologia

Hace ya 4 meses comenzé un experimento; quería hacer una huerta urbana en el jardín de mi casa. Influenciado inevitablemente por mi vida en España, algunas lecturas ecológicas, ecosóficas y ecopolíticas, grandes ex-profesores de ecología, movimientos ciudadanos y artísticos como BAH (Bajo el asfalto la huerta) y mas que nada por el evidente estado de excepción planetario, tome asadón, pala, ropa de granjero y me puse a sembrar.

Mas que una guía práctica de como hacer una huerta (información que abunda por el ínternet y que creo documento bastante con las fotografías de arriba), me interesa hacer una reflexión del “para qué”. Para qué “gasto” (para mi fué sin duda una inversión) mi tiempo cultivando hortalizas que se compran tan fácil en el supermercado de la esquina y más encima poniendo como condiciones la no utilización de productos químicos para su cuidado.

Aunque cueste creerlo, esto va mucho mas allá de la obvia pretensión autárquica de autoabastecimiento. Lo que yo buscaba con mi huerta era la conexión perdida con los ciclos, lógicas y velocidades de la naturaleza. Al plantearse el desafío de una huerta sin químicos, lo primero que se debe intentar es formar un ecosistema completo en donde estén contemplados todos los actores del medio. Necesitamos atraer -con plantas aromáticas- chinitas para que combatan los pulgones; necesitamos flores vistosas para llamar la atención de abejas y mariposas para que polinicen; necesitamos desechos orgánicos para que microorganismos los descompongan y abonen la tierra; ciertas plantas cuyas propiedades fungicidas o acaricidas permitan combatir enfermedades y depredadores naturalmente; y además, una rotación de cultivos y sembrado acorde a las relaciones benéficas entre plantas de cierta especie, entre muchas otras cosas.

Fué así como poco a poco, vi germinar un zapallo, crecer una lechuga, pintarse un tomate, morir la cebolla mas débil; fuí testigo de la simbiosis entre hormigas y pulgones que las chinitas intentan romper, vi cuajar una berenjena, un pimenton e “irse en vicio” un zapallo. Mi jardín fué invadido por cientos de insectos y seres vivos -antes invisibles para mi- que conformaban un ecosistema perfecto (cuyas aparentes imperfecciones son sólo producto de nuestra violenta intervención), basado en leyes producto del ensayo y error de miles de millones de años… definitivamente la naturaleza sabe lo que hace.

Hoy, además de disfrutar de tomates, albahaca, ciboulette, melones, sandias, zapallos, pepinos, orégano, menta, romero, cedrón, berenjenas, pimentones, ají, tomates cherry, frutillas, perejil, variedades de lechugas, cilantro y cebolla, entre otras hortalizas, vi infinitamente agudizado mi entendimiento de la naturaleza y sus ciclos, sus lógicas, tiempos, la importancia de todos y cada uno de sus actores, el respeto y cuidado que le debemos asi como tambien me hice consciente de nuestra lejana posición actual respecto a todo esto.

Consciencia ecológica, conexión planetaria, integración cósmica o armonía ecosistémica le llaman muchos a este simple pero trascendental hecho de saber que otras formas de vivir son posibles, mas cercanas a La Tierra y sus dinámicas y no tanto a engañosas promesas de desarrollo e ideas de progreso con cara de autopista y torres de 60 pisos.

PD: Una huerta urbana es muchísimo mas “rentable” si se riega con agua de segunda mano… la que dejas salir mientras esperas que salga el agua caliente en la ducha por ejemplo.

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3 Comments so far ↓

  • Javi

    Grande Nico! mis tomates no me crecen en la terraza del Carmen! creo que echan de menos más libertad, tanto de tierra como de edificios… cuantos más seamos los que plantemos más crecera la conciencia de la necesidad de estas acciones.
    Te queda linda la indumentaria de granjero! estás pareciendo un huertano de La Punta.
    Fuerte abrazo desde Valencia!

  • entrelaspiedras

    Jaja, como anda javi! de hecho vi Tornallom para inspirarme en la indumentaria. Como caló Albelda no? Espero te ande todo bien por alla, se extraña bastante tio, un abrazo.

  • Javi

    tiooooo!!! vamos a montar una residencia de arte púbico en una estancia patagónica!
    a tí también se te echa de menos en Valencia, es lo q tiene quedarse viendo como se van los amigos; a mi ya se me están empezando a estirar las alas, pronto saltaré de mi terraza carmenera
    un fuerte abrazo!

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