
Si París podría ser una ciudad icono del modernismo, Londres lo sería del post. 10 días en London, año nuevo incluido, es suficiente para querer quedarse. Esta vez me alojé gracias a unas ausentes y muy queridas amigas en una casa de un típico barrio suburbano londinense en el este de la ciudad.
Me han dicho que lo único cercanamente parecido a esta ciudad es Nueva York (yo nunca he estado en la gran manzana, desgraciadamente). Aqui todo es posible dicen… si quieres encontrar una iglesia metodista amante de los cocodrilos que idolatre a un steve irwin sufriente, seguramente la encontrarás. La multiculturalidad, lease inmigración, muestra un mundo en cada esquina y en cada micro. Los nativos, lease Londoners, se distinguen a la legua con sus ropas y peinados sacados de… que se yo, la mansion playboy, la fiesta de Balbo o cualquier sitio demasiado urbano y cool, donde uno cual gaston (“las minas como tu nacen pololeando” que gran frase) se siente un poco fuera de sitio o cagando fuera del tiesto como diria mi abuela… en realidad mi abuela no diria eso, pero en fin, la idea es esa…
Pero volvamos a la ciudad. Aqui lo nuevo y lo diferente son la orden del dia, característica que muchos atribuyen a su condición insular. Partiendo por los enchufes raros, sus paraderos al revés, luces que prenden tirando un cordel, duchas con botones, conductores por el otro lado, peatones por el contrario, reyes, reinas y princesas matadas a sueldo. Aqui la industria de la moda (en todo ambito) mueve millones al dia y hace de Londres el paraiso de los trendsetters. Basta un paseo por la calle cualquier dia de la semana, una vuelta por el mercado del sábado o por el parque el domingo para darse cuenta.
Como aprendí de París, esta vez practicamente no visité, casi, ningun imperdible de guía. Los disfrutaba mas cuando me los topaba en mis vagabundeos. Que fácil es perderse en londres… sobretodo cuando usas la micro en vez del metro porque es mas barato (y aun asi muy caro) y puedes ir en un segundo piso mirando todo.
Ok, un resumen rápido…
Lo bueno: Andar en taxi es imperdible, una experiencia totalmente diferente a los lada de santiago. Yo no tomaba un taxi desde hacía mas de 5-6 años?. Pasearse por los suburbios de casitas de ladrillos (a causa del gran incendio), el támesis enorme rio, los templos del arte contemporáneo llevados a la fama por un publicista millonario (sospechoso) , los parques (no tan controlados como los franceses pero igual de artificiales) y las ardillas en los parques, los graffitis. La vida nocturna no para. Se puede entrar a un club after hour a eso de las 5 am para aburrirse a las 4 pm…. y ahi empieza de nuevo…
Lo malo: Oscurece de oscuridad a las 16:00… el año es un largo invierno permanente y el invierno es una amenaza de tormenta constante con frio polar. Imaginate una ciudad cara… Londres es el doble. La paranoia a la hora del control de seguridad en cualquier aeropuerto, sea para entrar o para salir. Algo de mi equipaje levanto la sospecha de un inoperante policia que llevó mi maleta al control anti-explosivos…
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